1 de abril de 2016

#AgentesForestales en STANDBY

Leemos que la Presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid presume del Acuerdo firmado con los sindicatos que representan a los Bomberos de la Comunidad. Nos alegramos por ellos.

 Y a la vez, nos preguntamos qué ocurre con los Agentes Forestales:

 

  1. Las Guardias de incendios dedicadas de pleno a la extinción no tienen sentido. Debe modificarse por entero su planteamiento e introducir en ellas mecanismos que faciliten la investigación del incendio eliminando de esta forma los servicios que se realizan a este efecto.
  2. Observamos como el Acuerdo de Jornada y Horario se viene modificando sin que se observen mejoras respecto a la prestación del Agente Forestal. Ya va siendo hora de reclamar aspectos que tienen el resto de funcionarios y que a nosotros se nos niegan. En su caso y si existiera imposibilidad reclámese el correspondiente aumento retributivo.
  3. Nos sorprende el interés máximo por determinados aspectos relacionados con cargos de la Escala Técnica y nos decepciona el escaso interés por debatir tantos aspectos que hoy están en pañales.
¿Es real o tan solo aparente la desgana de los Agentes Forestales por participar activamente en nuestro futuro?¿No queremos desarrollar nuestros medios, nuestras funciones?¿No queremos mejorar nuestras retribuciones?¿Exigir mejoras en nuestra jornada y horario?

Es evidente que habrá distintos pensamientos pero precisamente para eso se debe generar el debate y quienes lo deben gestar y propagar son de todos conocidos. 

¿Dónde está la exigencia a Jefatura del Cuerpo?¿Y dónde la exigencia de ésta hacia arriba en la Consejería?¿No le resulta extraño a nadie?

Hemos pasado de ser un colectivo con capacidad de demanda a ser un grupo dócil y fácil de llevar. O tal vez hemos pasado de ser un grupo inconformista y luchador a un colectivo interesado y sugestionado.

 ¿Qué nos ocurre? Tal vez estemos equivocados en UNPOLF y veamos las cosas como no son. Tal vez esté todo bien o tal vez lo veáis bien sabiendo que no lo está.



El legado entregado está siendo pisoteado y utilizado. Y sorprendentemente se acepta. El trabajo realizado durante muchos años ya ni sirve para debatir y articular propuestas. Menos aún, para exigirlas. Algunos se lo han apropiado para su uso propio y para su beneficio personal. Es este el segundo problema en importancia que tiene el colectivo. El primero es consentirlo.