16 de noviembre de 2015

LA JEFATURA DE UNIDAD

El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid está incompleto, inexplorado. Se mire por donde se mire es un Cuerpo sin explotar, al que apenas se le exige. La Comunidad de Madrid lo creó y dotó hasta cierto punto por la propia exigencia interna de los Agentes. Cuando esta acabó, se deterioró o modificó sus planteamientos, la Comunidad entendió finalizado un trabajo que estaba empezando.
La Jefatura de Unidad, que recibió ese nombre como podría haber recibido cualquier otro, se creó con la idea de dar fortaleza a una Jefatura que debía, a la vez, dar servicio a la Escala Operativa, fundamental en el desempeño de las funciones que marca la Ley de creación del Cuerpo.

Desde que se crearon esos puestos hasta que se han vuelto a poner de moda han pasado unos cuantos años y muchas cosas. Lo más importante es que el número de Agentes Forestales ha bajado en 35 unidades. Si en aquel momento, la idea era la del crecimiento conjunto de ambas escalas ahora estamos ante un panorama bien distinto.

 Cuando se crearon esos puestos se negociaba sin descanso un Reglamento que se quedó en nada por intereses de unos y otros y por desinterés de la propia Administración. Esos unos y otros son bien conocidos y nos acompañarán siempre en cualquiera de los viajes de desarrollo que pretenda este cuerpo. Para fastidiarlo, básicamente.
Es cierto que hay que aprovechar las ocasiones si se presentan y que el juego de la negociación no siempre es lógico. Pero también es cierto que hay que mantener por encima de todo, una pretensión profesional plural, nunca individual. Y más aún, esas pretensiones no pueden poner en peligro al propio Cuerpo de Agentes Forestales.
Estamos ante una media de Agentes por comarca de doce unidades. Es decir, el número mínimo justo para aplicar las reglas que marcan nuestra jornada y horario. Por debajo de ese número nuestro servicio se hace inútil, se transforma en peligroso para quien lo ejerce y se vuelve finalmente hacia lo improductivo. No vamos a entretenernos en explicarlo. Extraer más Agentes de las comarcas significa no comprender el problema básico que tenemos.

Desconocemos ya lo que quiere tal organización y lo que no quiere. Cada información que leemos descoloca a la anterior y nos deprime y desampara. Leer un comunicado de algunas de las organizaciones que representan a los Agentes Forestales viene a ser lo mismo que leer las Notas Interiores de Jefatura. No sabe uno a que atenerse y cuando llega a creer entenderlo aparece otra diciendo lo contrario. Por eso ya no sabemos que decir cuando nos preguntamos por la necesidad de un Reglamento para el Cuerpo.
Un Reglamento es necesario para asentar nuestras potestades, para identificar nuestras funciones ante otros, para reclamar medios y formación, para obligarnos a cumplir con el servicio encomendado, para crecer y desarrollarnos, para mejorar nuestras pretensiones económicas. Sí, es el aceite con el que engrasar a un Cuerpo que chirría.
Pero también es necesario para que sepamos a que deben atenerse los Jefes de Unidad, porque aún nadie sabe de que serán Jefes ni de que Unidades se habla.
Hasta la fecha solo aparecen conjeturas y rumores de tal forma que únicamente se le hace más daño al Cuerpo, ya de por sí débil. Y todos participamos ya de ellas, haciendo de este futuro puesto de trabajo el protagonista de los deseos de urdidores varios. Que si yo lo quiero aquí, que si a mi me viene mejor allá, son ya temas de conversación de mentes privilegiadas de la información.

Situemos a los Jefes de Unidad en el contexto actual y coloquemos cada pieza de construcción del Cuerpo en su sitio:
  • Entendamos primeramente cuales son las necesidades más urgentes y hagamos de ellas causa común. Pongámoslas por delante.
  • Comprendamos la necesidad de un Reglamento y, si acaso, para aquellos que no pueden aguantarse adelantemos la negociación del apartado “funciones específicas”.
  • Seamos lógicos y destaquemos que a esas oposiciones internas, de darse, podrán acudir cuantos agentes dispongan de titulación suficiente sin que especialidad alguna diferencie a unos de otros porque en una promoción interna todos somos iguales. El único criterio que vale de inicio es ese.
  • Hágase, si llega el caso, una oposición adecuada en la que se exija aquello que luego ha de realizarse. Sepan quiénes son y para que deben estar los Jefes de Unidad para poder preguntarles sobre ello. Sepan entonces qué somos y a que nos dedicamos, dónde tenemos problemas y cuales deben ser las soluciones.
  • Esperamos que nuestra Jefatura no entienda a los Jefes de Unidad como aquellos señores que deben hacer el trabajo que vienen o deberían venir haciendo ellos.
  • Esperamos que las organizaciones sindicales que negocian ya con el gobierno de la Comunidad se pongan de acuerdo en lo esencial y no entiendan que esta palabra se aplica a sus intereses individuales.
Muchas son las cosas que le faltan al Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid. Estamos de acuerdo que una de ellas es más gente en la Jefatura. Pero hagámoslo bien y en el momento preciso. Y hagamos que estas dos cosas coincidan.