27 de octubre de 2015

EL ESPÍRITU DEL 2007

Tenía un nombre, SAFTAM. Ese espíritu se forjó a través de un sindicato profesional al que llegaron Agentes de mil maneras. Los dieciocho que lo formaron inicialmente, veteranos de mil batallas, decenas de recién ingresados a la profesión, interinos con su preocupación permanente; los que pasaban por allí, se acercaban y se quedaban; convencidos en crecer, descreídos de todo. Y cada uno con un pensamiento propio que bien podía coincidir con el de los demás o no.


De todos, del aporte de cada uno, surgió ese espíritu que se respiraba en decenas de asambleas de duración indeterminada. Y de esas Asambleas y de los grupos de trabajo anteriores que las preparaban, salieron numerosas obligaciones y de estas germinó y creció un espíritu común que nos llevó a los mejores logros posibles.
 
Tantos que las envidias y recelos crecieron, tan buenos que los corporativismos ajenos abundaron. Y así, cercanos estos al poder, idearon y prepararon la introducción de una bomba burda y de largo alcance en la ya famosa Ley de Medidas Urgentes de aquel verano del 2007. De un solo golpe normativo se impedía a los Agentes Forestales “ser”, eliminación de potestades jurídicas, y “estar”, impedimento para entrar en fincas privadas.

Curiosamente era una norma basada en un concepto amplio y equivocado pero de aplicación específica a un único Cuerpo. Los Agentes Forestales no, pero el SEPRONA sí. Algunos aún no lo ven claro ocho años después.

Con el tiempo se recuerdan las buenas cosas y se medio olvidan los desplantes, la insensatez y el inmovilismo. Así, a nosotros únicamente nos queda hoy felicitar a todos los compañeros de Madrid pero especialmente a todos los que formaron y conformaron un espíritu único que se puso a trabajar desde el primer día del ataque normativo.
 
Una cascada de ideas, interesantes, emocionantes, descabelladas de inicio, extraordinarias por sus resultados después. Una concepción modélica de lo que debe ser un sindicato en acción con un 90% de presencia en cada una de las movilizaciones y concentraciones. 

Una representación de la profesión que nos hizo sentirnos orgullosos cada vez que nos mirábamos. Querían derrumbarnos y nos hicieron crecer internamente.
Hoy, todo es distinto, unos andan por aquí y otros por allá, con ideas e intereses que parecen, incluso, contrapuestos, cuando los hay.
 
Pero es bueno recordar que aquel grupo de gente supo luchar primero contra un corporativismo atávico administrativo atroz y después contra una política al servicio de intereses bastardos. Y lo hizo bajo una misma voz teniendo voces distintas. La voz de SAFTAM acordada siempre por una mayoría de brazos en alto.


 
El Tribunal Constitucional nos da la razón. Leeremos con detenimiento cuanto digan sobre ello y sacaremos las conclusiones oportunas. Pero hoy, UNPOLF, quiere reconocer el legado y el trabajo de SAFTAM. Gracias a todos los que formasteis parte de ese sindicato profesional. Mirad a vuestro alrededor profesional y comprenderéis cuan importante fue.