14 de septiembre de 2015

EL DEBATE PROFESIONAL FRENTE AL DEBATE PERSONAL*

Existe una larga experiencia bien contrastada respecto a esta dicotomía, porque eso es lo que es. Y del desempeño de uno u otro las posturas se distancian, se hacen opuestas y aparece esa definición.
Lo curioso es que esa mencionada experiencia demostró, al menos en Madrid, que el debate profesional y sus consecuencias mejoraron considerablemente la situación personal de los Agentes Forestales. Sin embargo, tras este hecho incuestionable, hoy tan solo queda, domina y triunfa el debate personal y como efecto más evidente ha aparecido la nada, el vacío, la indeterminación permanente.

Un debate profesional exige una Asamblea bien conformada y la exigencia final de una votación. Como un sujeto, un predicado y un complemento. Es decir, el debate profesional precisa de toda una oración. Organizado de inicio, normalizado, ordenado. A partir de ahí, el mismo debate se autoimpone y bien puede ser caótico como sensato, lento o rápido, largo o corto. A saber. Según sean las opiniones coincidentes o contrarias, según sean esas opiniones propuestas, contrastadas o defendidas. El debate crece, se hace interesante, se perfilan las opciones y finalmente en el ejercicio mas sano que existe, se vota una decisión mayoritaria. Todos los Agentes ganan, incluso aquellos cuya opción pierde.

En un debate profesional se introducen tantos conceptos y son tantas las derivaciones que a todos se nos ve el interior y, extrañamente, esto nos hace crecer. Es absolutamente lícito entender y proponer como importante lo personal en un debate profesional bien organizado pero no hemos visto a compañero alguno aún separar en esta situación ambos términos. Se entrelazan, incluso en ocasiones van de la mano, aunque parezca increíble.
El debate profesional, cuando está olvidado, es difícil de proponer pero es la única base sobre la que hacer crecer cualquier estructura de representación y, a través de este mecanismo, cualquier profesión.

El debate profesional es más importante si cabe en aquellas profesiones donde el debate personal es continuo. Es necesario allí donde hay ideas distintas, intereses alejados, desempeños diferentes.

El debate personal es otra cosa. Necesario e importante también. Entretenido, por supuesto. Pero existen claras diferencias respecto al profesional. En el debate personal no se vota, es incompleto. El debate personal es infructuoso. Es sin embargo, el más utilizado en el colectivo de Agentes Forestales. El avance de la tecnología, incluso, nos permite estar en un debate personal continuo. De él echan mano numerosas organizaciones hasta el punto de fomentarlo tanto que es único.
Ocurre que este debate personal, interesante de inicio, permite adivinar pensamientos a unos, permite establecer opiniones no vinculantes a otros, permite agradar si interesa, descalificar a la opción contraria, aplaudir interesadamente y finalmente, con tantas contradicciones, incapacitar a la propia organización o el grupo protagonista a tomar decisiones comunes.

El debate personal está de moda entre los Agentes Forestales y curiosamente parece un colectivo contento. La indefinición nos define y la indeterminación determinará nuestro futuro pero esto no parece importarnos.

El debate personal ha creado miedo en nuestro subconsciente, pavor al debate profesional, terror a decidir nuestro futuro. Debe ser la condición genérica de nuestro colectivo que prefiere que otros decidan por nosotros y aplauden a aquellos que dicen representar nuestros intereses promoviendo debates estériles e impidiendo los verdaderamente profesionales que determinen el camino más próspero para la profesión.

El debate profesional se ha perdido. Es esta una razón fundamental de que la profesión no crezca. Se trata pues de empezar a ser serios y comprometidos. De ejercer la democracia que tanto se exige y tan poco se practica. De acatarla cuando nos distancia de aquello que uno pretendía si la mayoría así lo dicta.

Porque el debate profesional une y crea responsabilidades. Genera un cauce de compromiso colectivo indispensable en la petición y en la reivindicación. Permite posteriormente la puesta en común entre organizaciones, la unión de intereses.

Está llegando un momento en que el debate personal es interesado, en que nuestras opciones personales son exclusivas, en el que las exigencias administrativas no se contemplan y en el que las responsabilidades se difuminan tanto, que ese debate acabará siendo individual. Separado de otros ya no habrá que dar explicaciones, no serán necesarias las justificaciones. Algo más adelante comprenderemos que a todos nos pasó lo mismo pero esta será ya la última visión genérica que tengamos.




*Entiéndase el debate personal como aquel que atiende a los intereses personales de cada uno de nosotros.