4 de agosto de 2015

TREINTA AÑOS O MÁS DE SERVICIO PÚBLICO


La Orden 1265/2014, de 20 de junio, del Consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno, por la que se conceden las insignias de Plata por méritos al servicio público de la Comunidad de Madrid, establece que tal distinción será otorgada a aquellos empleados públicos que hayan cumplido un mínimo de treinta años de permanencia al servicio de la Administración de la Comunidad de Madrid.

 

Durante el año pasado y el primer semestre de este año se han venido sucediendo actos en las Consejerías, Direcciones y otros organismos de la Administración de la Comunidad de Madrid en los que se han entregado estas insignias de plata a aquellos trabajadores que cumplían los requisitos mencionados.
Algunos eventos parece ser que han sido extraordinariamente bien preparados, en otros casos ha bastado con una mera carta. De todo ha habido. En nuestro caso, el del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, la entrega se produjo algo tarde, el 5 de junio de 2015, y no hubo presencia exterior alguna al Cuerpo, salvo la del anterior Jefe, Joaquín Seoane.
Así pues, avisados con escasos días de antelación, el pasado 5 de junio se presentaron en las dependencias del 112 aquellos compañeros que han dedicado ya más de treinta años a la labor de Agente Forestal. Allí fueron recibidos por el Jefe del Cuerpo, Antonio Castrillo, y los tres Jefes de Servicio actuales.
El Jefe del Cuerpo hizo una lectura de la Orden que regulaba la entrega e inmediatamente después fueron distribuidas las insignias. En ese momento, Joaquín Seoane, pidió la palabra y dio un pequeño discurso, apropiado y apreciado por todos los compañeros que habían recibido la medalla.
Lo cierto es que el resto de Agentes no hemos tenido información oficial del hecho ni del acto que se organizó y apenas hemos podido felicitar a los compañeros. Y no se trata de hacerlo porque hayan recibido determinada distinción y sí porque el desempeño de nuestra profesión en tan largo periodo de tiempo así lo merece.
Desde aquí, desde UNPOLF, recibid nuestro más caluroso abrazo. Entended que nuestra profesión ha estado representada por vosotros cada día de esos treinta años que habéis vestido el uniforme. Más allá de amistades y conocimientos personales, la felicitación, evidentemente, es general pero debéis permitirnos que ejemplaricemos comportamientos y destaquemos aspectos que permiten hoy mantener intactas las pretensiones de una profesión como la nuestra.
Gracias a aquellos de vosotros que entendisteis lo que era el orgullo profesional, la lucha colectiva por el crecimiento de la profesión, que habéis mantenido siempre en lo alto que se sirve a la profesión y no se sirve uno de ella, que habéis puesto en peligro vuestro futuro profesional en años extraordinariamente delicados donde determinados dirigentes entendían que el Agente Forestal estaba a su servicio personal.
Gracias por abrirnos las puertas y el camino a los que hemos ido llegando después. Por conseguir jornadas y horarios decentes cuando se trabajaba a tiempo completo, por entender que lo profesional era compatible con lo personal, por pelear por ello y por conseguirlo. Gracias por educarnos con el ejemplo permanente.
Desconocemos si el Jefe del Cuerpo sabía en el momento de entregar la insignia lo importante que era el acto que realizaba, el significado de tan pequeño movimiento pero ahí, en esos dos segundos, se condensaban miles de horas entregadas a una causa y decenas de oportunidades conseguidas para los que hoy empezamos a darnos cuenta que pronto nos veremos en situación semejante.

Gracias compañeros. Disfrutad y seguid trabajando. 


OS LO MERECÉIS Y LO NECESITAMOS.