5 de agosto de 2015

DESARROLLO DEL COLECTIVO: ALGUNOS PONEN LA META EN LA MISMA LINEA DE SALIDA

Se está generando este verano un debate más que necesario en el colectivo. A través de las redes sociales, vía whatsapp, numerosos compañeros primero y ahora alguna organización se aviene a debatir lo que somos, lo que queremos, lo que no somos y lo que no queremos.
Es un debate necesario porque las posturas son más que contrarias y, en cualquiera de los casos, es enriquecedor, porque ya iba siendo hora de que cada uno, o cada organización, expresara la suya.

Hasta la fecha, la ambigüedad ha triunfado y no ha permitido, por tanto, el crecimiento y desarrollo de este colectivo. Desde la facilidad de manejo de quien se siente poderoso, invencible, alguna organización ha dictado sentencias que no han pasado ningún filtro democrático. Decisiones decididas en las altas esferas que han sido impuestas al común de los Agentes sin que estos tuvieran inquietud por ponerlas en entredicho. O estaban de acuerdo o protegían los intereses de la organización o les daba absolutamente igual el asunto, fuera este el futuro de su profesión.
Sin embargo, en estas últimas dos semanas, varios hechos concurren y ejercitan nuestras mentes obligando a determinar pensamientos y a expresar inquietudes. Esto nunca es malo, más bien todo lo contrario.

Desde UNPOLF aplaudimos con entusiasmo el debate abierto y las opiniones claras de unos y otros. No lamentamos las discrepancias porque cada uno tiene derecho a defender lo que cree y piensa pero, por supuesto, también defendemos aquello que es la base de nuestro proyecto sindical y haciéndolo y debatiendo sobre ello debemos atacar, a la vez, esos otros pensamientos contrarios, que expresados con legitimidad, entendemos equivocados y a veces atávicos y nostálgicos de tiempos extraños.
El debate aparece a propósito, curiosamente, del centro neurálgico de nuestra profesión. Nuestra actividad policial es la base ardiente de las discusiones de los Agentes Forestales.
Así, la cuenta oficial de CCOO de Agentes Forestales viene negando que eso sea cierta. Cuando otros compañeros establecen como necesidad un cambio de denominación general del colectivo hacia el término policía medioambiental o cuando se introduce en el debate la posible entrada en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, CCOO inmediatamente contesta de la misma manera una y otra vez y continua posteriormente, una vez informada de hechos que parecía desconocer, con una táctica extraña, de enroque, que rompe el debate pero que rompe, a la vez, la posibilidad de desarrollo o crecimiento.

Entiende CCOO que reclamar aspectos policiales y establecer, para ello, que nuestra historia los refleja, es una manipulación interesada. Cuando se les enseña uno a uno los artículos del Reglamento de 1966 que así lo establecían, y que por supuesto desconocían, inmediatamente se agarran a esta frase: la actividad policial es únicamente uno de nuestros cometidos, no somos únicamente policías.
Finalmente, según la ocasión, reflejan que nuestra entrada en las FFCCSS traería a la vez la desaparición de ese resto de funciones que acompaña a las policiales.

En primer lugar y a pesar de la disparidad de criterios, hemos de dar las gracias a CCOO por establecer abiertamente ya su posición. Nos permitimos, en cualquier caso, hacer una primera objeción al asunto y preguntar si esa opción elegida ha sido votada por todos los Agentes Forestales pertenecientes a CCOO o sin embargo ha sido una decisión directa de sus cuadros de representación. Sí, es cierto, a estas alturas empezamos ya a permitirnos ciertas licencias que, por si alguno lo entiende inconveniente, creemos que son argumentos de peso en el debate abierto.
No estamos de acuerdo con las aseveraciones de CCOO, por supuesto. No solo porque no las compartamos sino también porque no se sostienen y rompen la discusión sin poder llegar al fondo de nada.
Los Cuerpos, Escalas o Grupos actuales de Agentes Forestales tienen una base jurídica e histórica en el Cuerpo de Guardas Forestales del Estado. Regido este Cuerpo por un Reglamento en el que se pueden encontrar artículos que den pié a debates más que entretenidos, uno puede observar por encima de todo dos cuestiones: Nuestra base, funciones y potestades son policiales y nuestra dependencia de los cuadros técnicos de la época.
En los sucesivos años esas dos cuestiones se enfrentaron en la mente de aquel que nos dirigía y entendió que aquello que le convenía a él debía ser preponderante. Así, durante los años setenta básicamente, el carácter policial del Guarda-Agente fue tergiversado y modificado para hacer de él un competente auxiliar. Hoy no nos hacen falta tener a esos técnicos al lado porque otros, compañeros nuestros, reclaman lo mismo.

Negar la evidencia de que nuestro régimen jurídico es policial, de que las únicas funciones propias son policiales es reclamar algo inaudito. Enfrentarse a la verdad cuando te la muestran debe rebajar el ánimo de controversia y el escape es penoso. Reiteramos: la actividad policial es únicamente uno de nuestros cometidos, no somos únicamente policías.

¿Y esa frase disminuye nuestras potestades y funciones policiales? ¿Las diluye?¿Las somete a otras funciones? No, evidentemente y en ningún caso. Por el contrario, esas otras funciones crecerán y se abastecerán de nuestra prestación adecuada de servicio policial.
Las funciones realizadas respecto al patrimonio histórico-artístico, las encomendadas como servicio de emergencias, por ejemplo, tienen una base de crecimiento evidente en nuestro carácter policial.
Las funciones de auxilio técnico a la gestión solo podrán realizarse con amplitud, con toda la capacidad posible cuando los Cuerpos de Agentes Forestales sean suficientemente independientes y por tanto relativamente fuertes dentro de la Administración. Esto solo se puede conseguir a través de un desarrollo basado en lo policial. Lo demás son milongas y desperdicios en el debate porque ahí está la historia reciente y la actual para desdecir a quien se oponga a tal afirmación.

CCOO escribe: Nosotros como organización no creemos que tengamos que ser FFCCSS. Y nadie debería objetar sobre la posibilidad de pensar eso o lo contrario pero sí debatir sobre lo que significa, lo que da o quita. Y si en el debate CCOO establece que entrar en las FFCCSS determina la inmediata desaparición del ejercicio de otras funciones actuales, no podemos por menos que entender que CCOO ha debatido muy poco sobre esto y, por tanto, ha votado menos.
Esperamos encontrar otros argumentos porque este, desde luego, corre a nuestro favor. La entrada en las FFCCSS redundaría en el crecimiento y desarrollo de funciones adyacentes a las policiales, permitiría el crecimiento y el desarrollo como Cuerpos de todos los colectivos actuales de Agentes Forestales, les dotaría con estructuras propias y de una independencia suficiente para ser tenidos en cuenta en la Administración medioambiental.
Alguno aún no se ha preguntado el porqué de las cosas y no ha debido mantener jamás un productivo pensamiento interior en el que se interrogue por el comportamiento de técnicos medioambientales, de generales de la Guardia Civil, de empresas de guardería privada. Porqué los reparos de unos y otros, porqué sus ataques normativos.
Algunos de los nuestros tienen y mantienen un comportamiento adquirido, amasado en sus cabezas desde hace años por el adoctrinamiento técnico de aquellos años setenta, sin que la edad tenga nada que ver aquí. Han trabajado y se han sentido a gusto cuando esa mano les ha acariciado la espalda, la echan de menos. Prefieren el auxilio de la gestión conocida a todos los males explicados por su benefactor.
No entienden ni comprenderán jamás que esta profesión sufrió el mayor de los retrasos posibles, el parón más dañino, en el peor de los momentos. Allí, cuando la seguridad del Estado se organizaba, el medioambiente quedó escondido por el interés de unos incapacitados para lo general y entendidos en lo particular.
Hoy, cuando se reclama aquello que debería haber sido, cuando se exige que el Agente forestal cumpla con el cometido para el que fue creado y se desarrolle con él, unos pocos de los nuestros añoran al patrón trasnochado, al que modificó todo en conveniencia propia, y aún quieren actuar como siervos y ponerles en bandeja de plata nuestra profesión. Una bandeja que a partir de ese momento volverán a llevar cada día.
No, estamos en otro momento y en otra disposición. Quien quiera comer azúcar de alguna mano ha equivocado todo. No nos dejemos llevar por el peso de las organizaciones y sí, sin embargo, por el de las ideas y argumentos válidos. Pensemos, hablemos, discutamos y finalmente votemos. No hay nada peor que el cacique, salvo el siervo que le extraña.