28 de enero de 2015

UN CONFLICTO EN CLAVE INTERNA

Sobre el conflicto que nos somete a los Agentes Forestales se pueden decir muchas cosas y posiblemente pocas de ellas provechosas. Y se pueden trazar perfiles interesantes, algunos de ellos bien podrían ser impopulares o mal acogidos.
Tal vez el que pueda generar más polémica entre los propios Agentes Forestales es el estudio interior de nuestra propia situación, la política interna de los Agentes Forestales.
En UNPOLF defendemos exactamente la misma causa que defiende AEAFMA y coincidimos también con la mayoría de las cuestiones que, aprobadas en su Asamblea, debían servir para nuestro desarrollo profesional. Entendiendo, de inicio, nuestra dimensión y la de AEAFMA, nuestra postura le podrá parecer a alguno insignificante. Ese puede ser el primer error que se cometa, hay más.

En los últimos años, cuando el crecimiento de AEAFMA se ha venido mostrando enormemente dinámico, se ha observado un cambio sustancial de actitud hacia ella en determinada organización sindical que ya poseía un activo representativo a nivel estatal.
Otra gran organización con representación de agentes forestales ha formado recientemente su órgano estatal y curiosa e inmediatamente ha entendido, también, como primordial “estrechar lazos” con AEAFMA.
Se ha observado en las últimas Asambleas de AEAFMA, la presencia de ambas organizaciones actuando como tales, como sindicatos, cuando en AEAFMA se actúa como asociado o, en su caso, como Asociación. Se les han oído reivindicaciones varias acerca de lo que debe hacer o no AEAFMA. Y sin embargo, nunca hemos visto lo contrario, lo que en buena lógica se entendería como normal en una buena relación. En sus asociaciones únicamente disponen sus afiliados.
Parece pues, por evidente, que en AEAFMA todos pueden opinar pero en CCOO y UGT únicamente lo pueden hacer los suyos. ¿Qué significado tiene esta situación? Solo podría entenderse como lógica tal postura si situamos a AEAFMA como organismo por encima de todo, aquel en el que se juntan y unen todas las voluntades de los Agentes Forestales. Y tal premisa únicamente podría aceptarse si todos se la aplican.
Pero este no es el caso y esta no es la realidad. Si, según lo expresado, la propiedad conmutativa ha saltado por los aires, la teoría de conjuntos parece que también. Así, si a AEAFMA la conforman elementos individuales, asociados, y subconjuntos varios, asociaciones, todo quedará entendido y comprendido y el lenguaje universal matemático no se verá asaltado. Pero el galimatías representativo que generan CCOO y UGT dentro de AEAFMA, queriendo pertenecer, queriendo opinar, queriendo mantener su independencia y no permitiéndosela a la propia AEAFMA, rompe con las posibilidades de desarrollo de la mayor organización representativa de Agentes Forestales que se ha conocido.
Trasladados al conflicto que nos ocupa, se forma una Unidad de Acción que puede ser absolutamente lógica. Ocurre, sin embargo y por lo expuesto anteriormente, que esa Unidad es una amalgama que tiene por pegamento un enemigo común pero poco más. Para algunos, eso será suficiente y por tanto la estrategia a seguir poco importará, incluso si por el camino se sacrifica la profesión. Se aplicarán en tácticas kamikazes pero con un ingrediente distinto, quien se inmola es la profesión, no ellos..
Se ha formado una Unidad de Acción y no sabemos nada al respecto de lo acordado si es que se ha convenido algo. Desconocemos por inexistentes los proyectos sindicales de UGT y CCOO pero sabemos por sus cauces de información que uno de ellos no quiere el término policía medioambiental, base estratégica de AEAFMA, y a ambas organizaciones les rechinan los dientes cuando se habla en el colectivo de Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, base estratégica del futuro policial de este país.
Con estos ingredientes tan desavenidos se forma una Unidad de Acción y no se convoca Asamblea General, ni se informa de documento de mínimos firmado alguno. Si surge el debate en una de esas muchas reuniones políticas que se están teniendo, ¿qué se contesta?. Porque algún partido, nos consta, ha pedido argumentaciones para eliminar las cláusulas de la Ley de Montes que nos limitan o incluso ha pedido ideas para dar soluciones al asunto. Y a nosotros se nos ocurre que bien podría hablarse de nuestra integración en la Ley de FFCCSS como estrategia a oponer a lo que pretende este gobierno.
Y proponemos este asunto como ejemplo porque la integración en la Ley de FFCCSS es un asunto que AEAFMA ha votado a favor en Asamblea y que ha considerado siempre como solución positiva a los tantos y tantos ataques normativos que sufrimos.
¿Ha tenido que ceder AEAFMA en sus pretensiones?¿Ha tenido que dejar de argumentar en alguna ocasión?¿Ha visto limitado su campo de actuación? Son preguntas sencillas y sensatas de las que debemos conocer la respuesta. En una Unidad de Acción se cede por un bien común pero se debe conocer cuanto allí se ha dispuesto y, además, todos deben ceder por igual.
Situados, pues, de inicio, con muchas dudas, desconocemos posteriormente si ha existido un estudio de la situación política de este país. Se nos ha informado que tras la formación de la Unidad de Acción se ha decidido una rueda de reuniones con todos los partidos políticos de la oposición y con los grupos ecologistas más importantes del país.
UNPOLF ha mostrado su disconformidad con el orden establecido. Entendíamos prioritaria, anterior a esas acciones, la activación de todos los Agentes Forestales, cartas informativas y generación inmediata de respuesta desde todas las Asociaciones. Convocatoria de Asamblea, ya fuera general o de representantes de Asociaciones y a partir de ahí, si se votaba a favor, un calendario de concentraciones, al menos dos.
Con ese bagaje y abierto el cauce de los medios de comunicación con Notas de Prensa, se abría la puerta a la petición de reuniones con los grupos políticos, empezando por aquel que ha tirado la piedra, más bien la bomba.
Ahora, sin embargo, el debate ya no es nuestro ni es profesional. Ahora, cualquier movilización será ya política a los ojos sesgados de los intereses de quien nos gestiona.
Nos ha agredido un gobierno que tienen el mayor poder político acumulado desde la transición. Que basa su estrategia electoral en la confrontación política y busca un espacio único que le otorgue votos.
Nos limita una norma, podía haber sido cualquier otra, que propone un gobierno con mayoría absoluta ejercida sin recato alguno porque puede hacerlo, porque tiene los votos para llevarlo a efecto. Y esto no es discutible. Es una desgracia para nosotros pero es un hecho.
Y nosotros, hemos decidido chocar contra el enemigo profesional uniéndonos a su enemigo político. No, no es cierto, dirán algunos. Nos hemos unido al que comparte nuestra causa y visión profesional. Ingenuidad es la definición que procede en ese caso. En el otro, interés del que también hay mucho en este colectivo, pero interés individual.
Hoy, ahora, de las pocas declaraciones observadas a dirigentes del PP, se pueden extraer evidencias claras. En primer lugar no se dirigen a nosotros para hacernos llegar sus opiniones o lindezas, se dirigen ya a los otros grupos políticos. En estos momentos ya somos invitados a nuestra propia limitación normativa. Son otros los que nos representan porque les hemos entregado ese poder de representación. Y lo hemos hecho públicamente.
Sirva como ejemplo la pregunta que ayer hacía un diputado del PP y que dirigía, como no, al PSOE. ¿Quiere prescindir el PSOE del SEPRONA en el cuidado de los montes? Pura demagogia, pura política. Entre ambos, al final, si sale algo no es otra cosa que la defensa de la Guardia Civil frente a los intereses de nuestro colectivo.
Ni PP ni PSOE van a gastar un minuto en oponer a los Agentes Forestales frente a la Guardia Civil. Todo se tergiversará en el nudo político y solo una cosa se sacará en claro, ese enfrentamiento no puede llegar a nada favorable para nosotros porque hoy el verdadero juego político, el que podríamos utilizar, no existe. No hay poder político compartido que lo permita.
¿Una decisión de futuro?¿Un anclaje político con vistas a un cambio? Hemos leído ciertos compromisos políticos que advierten que la modificación de la Ley de Montes será derogada de llegar ellos al poder. ¿Entiende el que nos representa lo que significa este hecho observado desde todos los contextos posibles? Asunto que queda para la reflexión.
Ya en clave de organizaciones, ni CCOO ni UGT sufrirán desgaste alguno por esta situación. Es más, si las únicas funciones propias que teníamos hasta la fecha se empiezan a transformar en auxiliares y se igualan, por tanto, a esas otras que tanto ponderan bien podrían entender que poco ha pasado. Los temores de algunos quedarán, incluso, aliviados.
AEAFMA, sin embargo, sufrirá. Porque ha posibilitado el paso de una gran oportunidad. Sí, cuando te ponen contra la pared surgen oportunidades porque existe la obligación de tomar decisiones. La coyuntura permitía la organización de la concentración más importante de Agentes Forestales de nuestra historia si la aplicación al caso hubiera sido la correcta. A partir de ahí, con triunfo o fracaso normativo, las posibilidades de crecimiento colectivo se hubieran generado por si solas.
Porque es la única organización de las tres que tiene exigencias colectivas profesionales y es la única que ha propuesto metas. Ahora, si se cumplen las malas expectativas habrá que poner la salida mucho más atrás y esa meta estará en la anterior salida.
AEAFMA, en cualquier caso, no debe oponerse a CCOO y a UGT en nada, salvo en llevar sus prioridades hasta donde se pueda y en no limitarlas por la opinión de otros. Son estas dos organizaciones las que deben entender la independencia de aquella y la necesidad de que exista. En su caso, y cuando sea preciso, se formará una Unidad de Acción pero ésta debe ser seria y formal en cuanto a sus pretensiones y a los argumentos a utilizar para conseguirlas.
En este país lo fácil es la discusión y el debate políticos. Lo difícil es activar los debates profesionales. Incluso para las propias organizaciones que los deben promover. Con aquellos y sin estos los Agentes Forestales nada conseguiremos porque no sabremos ni siquiera lo que queremos. Nos tienen confundidos.
Sitúense los Agentes Forestales. Lo más importante del derecho participativo profesional es una Asamblea. Sitúense en ella y hablen del conflicto y de la profesión. Busquen salidas y lleguen a estrategias y fines comunes. Quien sabe, y tal vez por ello, situados así e imaginando posibilidades, alguno está interesado en sustraernos de tal derecho. Que tarde es ya.