15 de enero de 2015

#AAFF; EL NEGOCIO, LOS INTERESES CORPORATIVOS Y LOS MIEDOS.

Estamos en medio de numerosos intereses y entre ellos los nuestros. Basta una ligera mirada para observar que la enrevesada situación en la que nos encontramos los agentes forestales tiene una causa conocida y una difícil solución.
Las prácticas gestoras del gobierno actual estatal ya son conocidas y cada uno de nosotros las define y califica como bien le apetece. Ni UNPOLF es un sindicato con trasfondo político ni este escrito pretende significar nada al respecto pero debemos exponer aquí que la cruzada anti-servicios públicos que lleva a efecto este gobierno bien puede habernos tocado de lleno. Y no nos pilla por sorpresa tal hipótesis o quizás tal hecho. Agoreros nos llamaron quienes, entre nuestros compañeros, llevan mirando para otro lado cinco años ya.


En primer lugar, la nueva Ley de Seguridad Privada establece que este personal será considerado agente de la autoridad respecto a las agresiones o desobediencias cuando desarrollen funciones de cooperación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Ya no es una puerta abierta, es mucho más.
Por otro lado la cohabitación entre lo privado y lo público ya la tienen suficientemente ensayada en sanidad. Poco les importa el desempeño de funciones policiales, mas bien al contrario. Ahí han visto un negocio floreciente y también la aplicarán. La seguridad medioambiental al servicio del dinero, de las grandes compañías de seguridad. Bastará con hacer crecer en número a unos frente a la bajada paulatina de los otros, de los agentes forestales. Y por supuesto igualarnos en cuanto a competencias y funciones. En eso están.
Necesitamos ser más, dicen y pregonan algunos compañeros y hacen de ello su máxima programática. Entienden y creen que cumplen así con sus cometidos al pedir algo que nadie puede discutir y vuelven inmediatamente a su letargo sindical. Se equivocan de pleno. Chocan con la realidad. Lo cierto es que la no convocatoria de oposiciones es un mecanismo más de una decisión mucho más amplia y lo lógico ante ello es entender el asunto y el problema general y luchar contra él con medidas más severas, con estrategias más trabajadas, con proyectos definidos, con ideas claras y sin miedos.
En UNPOLF chocamos abiertamente con aquellos compañeros que entienden esta profesión como un camino hacia el ecologismo más puro, como una pista hacia la gestión técnica, como una senda hacia cualquier tipo de auxilio administrativo, dejando de lado nuestras funciones propias. Hoy decimos en alto, y aquí queda escrito, que nos llevan a la ruina profesional. La petición de más plantilla, aunque coincidamos en esa idea concreta, solo encubre una actuación general absolutamente precaria y sesgada que está distorsionando nuestra profesión y nuestra capacidad de movilización y respuesta.
En UNPOLF tampoco entendemos a aquellos, a veces los mismos mencionados en el párrafo anterior, que no admiten nuestra función policial. Aquellos que niegan como posible el término policía medioambiental. Es cierto que cada uno debe defender sus ideas y también lo es que deben existir debates. Pero no sobre la base estructural de nuestra profesión. Con sus miedos han generado una parada brutal en el desarrollo del colectivo. Con sus reticencias han posibilitado la desaparición de la participación y protesta de los agentes. Con sus maniobras dan alas a una administración contraria a los agentes forestales y convencen a otros Cuerpos para seguir su cruzada contra nosotros. Cómo van a exigir ser policía judicial si no quieren ser policía sin más.
La situación es tan grave como parece y la solución pasa por una protesta generalizada y bien organizada. Por lo expuesto, ni una cosa ni otra está preparada y aún peor, ni siquiera estamos de acuerdo en lo básico.
Asistiremos ahora a movimientos rápidos y críticas fáciles. Nos unirá como tantas otras veces un enemigo común representado en este caso y de nuevo en un gobierno contrario a nuestros intereses. Lo curioso del asunto es que nos veremos en las mismas protestas aquellos que pensamos absolutamente diferente al respecto de lo que somos. Y a nosotros, los de UNPOLF, nos surgirán las dudas. No, acerca de porque estamos allí y sí respecto a porque están otros.
UNPOLF estará allí por una profesión, por una policía judicial no auxiliar, por la posibilidad de seguir ejerciéndola como policía medioambiental, porque esa es la única salida propia y con futuro que tiene. Otros que no quieren ser policía medioambiental, que no se permiten hablar de medios policiales salvo para ridiculizarlos, o usarlos a favor del miedo, estarán allí y no sabemos porqué. Llevarán sus banderas, las de sus organizaciones, y gritarán tanto como nosotros pero distinto. Nosotros gritaremos policía medioambiental, policía judicial. También sabemos lo que gritaran ellos. Y entenderán que triunfan porque desgraciadamente en estos casos hay que entrar en medio de la política. Utilizarla pero también, dejar que te utilicen.
En el Ministerio del Interior conocen bien lo que somos y nos reconocen por tanto como enemigos. Así ha ocurrido en los últimos años, en las últimas legislaturas, con gobiernos diferentes. Ahí están los datos y los hechos.
Nuestro crecimiento y desarrollo de los últimos años, nuestra posible concienciación colectiva como profesión chocó con el corporativismo de la guardia civil y el comportamiento reaccionario de los cuadros técnicos forestales de la administración. Unos y otros han puesto su firma en la nueva Ley de Montes. No hay discusión posible ante lo evidente. A pesar de que aun, algunos de los nuestros operen sin delicadeza para volver al redil de los técnicos forestales o incluso su organización sindical apueste por formar a los agentes de la guardia civil en cursos de formación profesional policial con la firma por el medio de algún Agente Forestal.
Frente a ello, no hemos sido capaces de enfrentar apenas nada en estos últimos cinco años. Ni ideas consensuadas, ni denuncias públicas de los hechos que han venido demostrando la inquina de un Ministerio y el ataque de un Cuerpo.
La integración de los agentes forestales como policía medioambiental en la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad es la petición más lógica y con mas alcance que existe. Su consecución aúna todas las soluciones y la desaparición inmediata de los corporativismos que pretenden desviar nuestro desarrollo y ponerlo a su servicio dejándonos en la nada profesional. Pero choca con los temores de aquellos compañeros que hoy son los mayores aliados de esos que luchan por rebajarnos.
Ese es nuestro dilema como colectivo y mientras no lo superemos nada podremos oponer ni nada podremos ofrecer salvo la controversia propia. Mientras tanto, confiaremos en que la política choque, nos utilice, nos clasifique y quien sabe, también modere o elimine la salvajada jurídica de inutilizar a miles de funcionarios. Mientras tanto, esperaremos a que algunas Autonomías fuertes le hagan ver al poder estatal que ya está bien de legislar a favor de intereses corporativos frente a los propios de esas Comunidades.
En cierta asamblea hace ya dos años este debate calentó el ambiente y las posiciones se defendieron con determinadas concreciones. Del lado inmovilista inmediatamente se echó mano del recurso armamentístico: "no quiero entrar en la ley de fuerzas y cuerpos de seguridad porque no quiero llevar pistola". La contestación también fue rápida: "el inmovilismo te llevará a tener pistola más rápidamente que la integración en la ley de fuerzas y cuerpos de seguridad si es que esta te pudiera llevar a eso".
De momento, los que tienen el poder, ya tratan de igualar nuestra profesión por lo bajo a la seguridad privada. Y será más que posible que nuestra gestión se privatice aun siendo nosotros funcionarios públicos. Repetimos, esto ya ocurre en sanidad. No tardarían en asemejarnos a ellos en todo lo demás, incluso en los medios que portan. Sigan llamándonos agoreros.

NOTA: Las concentraciones ante el Ministerio del Interior. La justificación: la defensa, primero, y el desarrollo, después, de una profesión. Las ideas, comunes. AEAFMA ya tiene todos estos argumentos votados y aprobados. Cuenten con nuestra ayuda.

Y sepan todos aquellos que pretendan participar en el salvamento de nuestra profesión que acudir en la ayuda significa exigir policía judicial, es decir, POLICÍA MEDIOAMBIENTAL. Y que aquellos que se han definido contrarios a tal desarrollo y acuden, únicamente se entenderá que buscan agrado político y conveniencia personal.

A veces, en los peores momentos se sacan las mejores conclusiones y se relanzan las posibilidades de ser un colectivo fuerte. En otras ocasiones, se muere