20 de enero de 2015

A LA UNIDAD DE ACCIÓN. Con respeto pero con preocupación.

Os toca a vosotros decidir y abrir debates sobre la conveniencia o no de determinadas estrategias y bien pudiera molestar a alguno este escrito pero ya que pedís sugerencias, os damos nuestra opinión:

  1. El asunto se puede estudiar de muchas formas. Alguien bien podría decir que este gobierno ha legislado en contra nuestra o que no ha legislado a favor. Y a partir de ahí, también podría entender que sería conveniente para nuestro colectivo un cambio de gobierno. Con estas premisas se podría decir que los Agentes Forestales bien podríamos hacer campaña en contra del PP y a favor de otros partidos.
La táctica a seguir sería participar en una coalición, cuanto más grande mejor, que fuera contra la Ley de Montes en particular y contra el PP, en general.
Esta estrategia, posible y susceptible de realizarse, tiene otras aristas que explorar y que a veces se olvidan. Ya las hemos vivido y padecido y ya tenemos experiencia al respecto.
El PP gobierna con mayoría absoluta en este país y eso es una implicación de que le han votado la mayoría de españoles. Esto que parece infantil se nos olvida.
 
En poco menos de un año volverá a haber elecciones generales y si bien las encuestas actuales predicen una gran baja de votos al PP no le descabalgan de la posibilidad de volver a gobernar, aunque sea con algún pacto extraño.
Pertenecemos la mayoría de nosotros a Comunidades Autónomas o Entidades Locales, donde en cualquier caso puede gobernar el PP. Y ahí, dada nuestra ruina jurídica protectora bien pueden hacernos cuanto daño quieran.
Algunos entenderán esto como miedo a la venganza. Nada más lejos de lo que pretendemos. Esto son situaciones que pueden darse perfectamente y tomar posición política te puede permitir, en su caso, alguna ventaja pero en otros, lo contrario.
La pregunta surge inmediatamente: ¿Qué ventajas puede traernos apostar políticamente por algo? Permitidnos que dudemos y que nos acojamos a la experiencia vivida aquí y allá. Ejemplos y casos tenemos en todos lados y opiniones malas las que queramos. De unos y otros gobiernos. La política no da seguridad y las apuestas son más que arriesgadas.
En el año 2007, en Madrid sufrimos una agresión política que aún hoy colea y está por dilucidar. En aquel momento la situación a contemplar era diáfana. Existía un gobierno de la nación de signo político distinto con capacidad para paralizar la barbaridad realizada por el gobierno de la Comunidad de Madrid. La apuesta política era evidente.
Hoy, la situación es totalmente distinta y por eso la reacción que debemos oponer a tamaña, de nuevo, barbaridad también debería serlo.
Nuestra profesión y la política no parecen encajar. Esta no acaba de admitirnos y nosotros no damos el paso necesario para desarrollarnos del todo. Para eliminar a un auxiliar técnico no hace falta norma alguna y menos una norma estatal que deba considerarse básica. Pero para rebajar los atributos jurídicos de un policía sí, sobre todo cuando ese policía puede calificarse en grado menor y se dedica a un asunto especializado que estorba en numerosos casos.
Cada vez que nos agreden nos definen por nuestras funciones propias y viéndolo ellos, los políticos, no lo ven alguno de los nuestros. Por eso, la respuesta ante ellos debe ser profesional, debe hacer valer lo que somos y lo que nos quieren quitar. Por eso, aludiéndolos y criticándolos, dejando claro que el partido popular apuesta por un negocio lucrativo, nuestros términos de defensa y ataque deben estar relacionados con la profesión, con nuestras potestades jurídicas. Y a ellos remitirnos únicamente.
  1. Se ha atacado a nuestra profesión y se ha utilizado un determinado mecanismo. Este es una norma, en este caso la Ley de Montes, pero bien hubiera podido ser la Ley de Enjuiciamiento Criminal directamente. Es evidente que necesitan de estos engranajes para hacernos daño.
Parece ser que hemos decidido ir contra el dispositivo en el que se recoge la agresión en vez de ir contra el puñetazo directamente. Bien, es otra táctica que al final termina en el mismo lado que lo relatado en el primer punto.
Conocemos al verdadero agresor y sabemos que este gobierno le da vía libre para que se exprese. Pero esto ya lo hemos vivido hace cuatro años y el gobierno era otro. La propuesta de Ley de Enjuiciamiento Criminal de entonces era precisamente eso, criminal con los Agentes Forestales. Basta estudiar con simplicidad esto para darse cuenta que ese agresor es muy fuerte y que domina los tiempos y las normas, sea quien sea quien gobierne.
Por eso es imprescindible desenmascarar a quien produce el daño y llevarle a un debate abierto en el que seguramente no querrá participar pero bastará con eso para dejar claro de donde viene la agresión y el porqué de ella.
Y por eso, pudiendo ir también contra la norma, debe irse sí o sí, contra el ataque normativo. Contra lo concreto que nos hace daño. Y emplear ahí la mayoría de las fuerzas.
  1. A casi una semana del conocimiento de los hechos aparece la primera Nota de Prensa y en ella no se encuentra alusión alguna al Cuerpo protagonista del ataque frontal a los Agentes Forestales y Medioambientales y aquí si que no entendemos la razón, si es que la hay.
Una Nota de Prensa dice mucho. Si está bien hecha, puede decir mucho más. Si cuenta con la razón del sentido común, de la lógica, de la utilización de seis mil Agentes, más aún.
Pero hay otras cuestiones que salen a relucir y favorecen la necesidad de las Notas de Prensa. Tienen mucho que ver con quienes las hacen y más aún cuando ese maquetador es una Unidad de Acción.
La unidad de acción formada frente al despropósito legal se entiende perfectamente desde el planteamiento de defensa de una profesión. Pero surgen dudas cuando se estudia el parecer de cada una de las organizaciones que la forman. Estas dudas no pretenden hacer de menos a alguien. Cada uno hará bien en entender que sus ideas son las buenas pero si las ideas no confluyen puede haber problemas.
Concretemos. Estamos ante un caso en el que los Agentes Forestales vemos limitada nuestra actuación policial frente a los delitos. Teniendo en cuenta, además, que la tipificación como delito la suponemos o podemos entenderla como posible en numerosos casos, bien podríamos decir que buena parte de nuestro trabajo policial desaparece. Para algunos, para nosotros, esto es el principio de la pérdida del todo pero para otros, esto bien podría ser lo contrario.
Nos remitimos a lo anunciado públicamente por alguna organización que hoy forma parte de esa unidad de acción. No quieren denominarse policías y no ven claras nuestras funciones policiales. Están en su derecho de pensarlo y exponerlo como estamos nosotros, los de UNPOLF, de reflejar el hecho y exponer las dudas que nos genera la defensa de algo que no se quiere.
Por eso, las Notas de Prensa, además de información, defensa de la profesión y conocimiento del agresor, generan confianza. Y si tardan en aparecer, y si cuesta escribirlas, y si no se ponen de acuerdo en una semana aquellos que deben conformarla, es que tal vez la unidad de acción va en contra de la propia defensa del colectivo y a partir de ahí, tal vez entendamos el porqué de estas agresiones y el llegar siempre tarde y a la defensiva.
Sí, entendemos que estas palabras generarán desasosiego e incluso indignarán a alguno. Otros entenderán que UNPOLF pone trabas al trabajo que vienen realizando los que nos representan. Que cada uno lo entienda como crea oportuno pero muchos de los males que nos aquejan se fundamentan en nuestra propia división de opiniones.
Únicamente podremos crecer, desarrollarnos y defendernos de determinados ataques jurídicos cuando tengamos claro lo que somos. Si lo que pretendemos es ser auxiliares sin más, no explotar las únicas funciones propias que tenemos, las policiales, a qué narices vamos a protestar, habría que aplaudir. Salvo que lo que nos interese tenga perfil político individual.
  1. Una Asamblea de AEAFMA y una Concentración después, si así lo decide aquella. El hecho es suficientemente grave para haber convocado una Asamblea en Valsaín o donde sea. Tenemos en la unidad de Acción organizaciones suficientemente fuertes para ceder un local amplio.
La Asamblea debe debatir la situación y dar pié a cuantas medidas se precisen para impedir el atentado a la profesión. La Asamblea debe desencadenar las primeras notas de coraje y defensa de nuestro futuro. En su caso, dejar claras las posturas de unos y otros y exigir la inmediata puesta en escena de los mecanismos necesarios para conseguir paralizar la barbaridad jurídica, empezando por notas de prensa varias en las que los titulares sean directos y concisos, en las que se advierta de quienes participan de las agresiones y en las que se avise de la pérdida enorme de vigilancia y control que se producirá. Que informen al ciudadano y al compañero.
Si la Asamblea lo cree oportuno, una concentración inmediata en Madrid, con una protesta profesional. Porque en política en este país ya no tiene razón nadie aunque la tenga o porque la tienen todos aunque no la tenga ninguno. Sin embargo la lectura de los hechos, de nuestras prestaciones laborales, del desempeño de nuestra profesión, de nuestro número, de nuestras facultades, de nuestra historia si puede permitirnos llegar a donde más duele, a la opinión pública y cambiar el ritmo de los acontecimientos.
La Unidad de Acción debe tener unidad y acción. Si para tener unidad debe impedirse o limitarse la acción, ya no sirve.