10 de diciembre de 2014

Premio a la Policía Medioambiental

SEO-Birdlife ha otorgado hace escasos días el premio Francisco Bernis a los Agentes Forestales. Lo ha hecho por ser este un Cuerpo imprescindible para la vigilancia y defensa de la naturaleza. Muchas gracias.

SEO/BirdLife forma parte de BirdLife International, la mayor coalición de organizaciones de conservación del mundo, integrada por ONG que representan a 121 países y que cuentan en total con el apoyo de 13 millones de socios y simpatizantes y 7.000 grupos locales.
Las organizaciones que componen BirdLife International son una coalición dedicada a la conservación de las aves, sus hábitats y la biodiversidad. Para ello, dirigen su esfuerzo a trabajar sobre el terreno para conseguir una forma más sostenible de manejar los recursos naturales. 
Estos dos párrafos anteriores se pueden leer en la página web de seo/Birdlife. En cualquier caso, los Agentes Forestales conocemos perfectamente la seriedad de esta organización y su buen hacer.
Estos premios se entregan cada dos años. Debemos destacar que en el año 2012 el galardón de la categoría de conservación, la misma en la que se nos ha entregado el premio a los Agentes Forestales, fue entregado al SEPRONA por entender ejemplar la labor realizada en defensa de la biodiversidad.
Se decía entonces que este galardón pretendía contribuir a la difusión del trabajo realizado por el SEPRONA y que pudiera servir de ejemplo a otros organismos implicados.
¿Por qué se le entrega este premio a los Agentes Forestales?¿Qué espera de ellos aquella persona u organización preocupada por el medio ambiente, por su conservación?
¿Queremos los Agentes Forestales hacer el trabajo que esperan de nosotros o deseamos realizar nosotros el trabajo que ya vienen haciendo esos que esperan de nosotros que hagamos el trabajo por el que nos han premiado?

¿Qué es la seguridad medioambiental?¿Quién la ejerce y quién la practica? Estamos ante la pregunta más fácil y sencilla de todas. Posteriormente podrían aparecer otras más complicadas como por ejemplo ¿cómo se estructura orgánica y jurídicamente una seguridad medioambiental seria en nuestro país?, pero vayamos por partes y limitemos el campo de acción del artículo.
La seguridad ciudadana dejó hace tiempo de ser únicamente un hecho de seguridad física individual. La relación colectiva constante de unos ciudadanos con otros y la necesaria presencia de un contexto de relación establecido en ciudades y pueblos ha quedado superada de tal forma que las relaciones y necesidades del ciudadano se enmarcan ya en entornos mucho más grandes.
El medio ambiente, la naturaleza, sus recursos, son necesidades y refugios, son alimento y ocio y precisan de control y vigilancia.
Existe una preocupación evidente y creciente en buena parte de la sociedad por la calidad del aire, por la pureza de nuestras aguas, por el buen uso y aprovechamiento de los recursos naturales.
Por todo ello, nos hemos ido dotando de una legislación que protege y defiende ese medio ambiente y, a la vez, hemos dispuesto que determinadas personas tengan capacidad jurídica para defender esos bienes, para vigilarlos. Son los encargados de velar por la seguridad medioambiental.
Ocurre que en determinado ámbito, más general, a esas personas se las conoce perfectamente y se las denomina por un sustantivo genérico que determina lo que son, garantes de la seguridad de todos. Se les llama policías. Y son aquellos que se encargan de la seguridad ciudadana y del cumplimiento de las normas y leyes.
Es por eso también que existe una corriente de opinión entre los Agentes Forestales y Medioambientales que bien pudiera ser lógica y sensata que ha determinado llamar a estos policías. Y decimos lógica y sensata porque siendo las funciones propias de estos Agentes el velar por el cumplimiento de las leyes medioambientales, la seguridad medioambiental y la propia seguridad ciudadana frente a los atropellos medioambientales, bien pudiera decirse sin temor a la duda y sin temor a nada más que somos policías medioambientales.
Y si el ciudadano reconoce perfectamente a aquel que representa esas funciones cuando lo nombra como policía otro tanto hará cuando lo nombre como policía medioambiental.
Es este pues un concepto de fácil explicación y de sencilla defensa. Es más, es un concepto lógico y sensato. Y repetimos ambos vocablos, en primero lugar, por convicción y en segundo término, por alejar y distanciar a aquellos que se han empeñado en determinar el uso de la palabra policía como algo peyorativo, escasamente moderno o poco representativo de la profesión.
Frente a eso, lo contrario. No existen palabras que presenten mejor a nuestra profesión que “policía medioambiental”. Representan nuestras funciones, nuestras competencias, nuestra actividad. Nos dan fuerza y reconocimiento en un trabajo que lo necesita.
Ante esta situación, aluden algunos que nuestras funciones son esas y otras y siendo esto verdad lo que no entendemos es porqué esas otras deben impedir el uso del término policía. ¿Acaso por ser policía medioambiental no se puede acudir a un incendio forestal?¿Tal vez un policía medioambiental no debiera ir a un rescate de un ciudadano en un monte?

Si a algún compañero le intimida o le incomoda aparecer en esas actuaciones, y en cualquier otra genérica de nuestras funciones propias, con el anagrama “policía medioambiental”, si “le cuesta verlo o aceptarlo”, debemos explicarle que eso es realmente lo que se espera de nosotros, que eso es por lo que nos han otorgado un premio, el mismo que concedieron al SEPRONA, porque ambos colectivos hacen lo mismo y se dedican a lo mismo.
El ciudadano reconoce en nosotros las atribuciones que se nos han dado. El ciclista de montaña acude a nosotros cuando un grupo de cazadores pone en peligro su paso, no para que le expliquemos como se cambia de plato. El cazador, para quejarse de que se han metido los del otro coto en el suyo no para preguntarnos sobre la nueva escopeta recién salida al mercado. El paisano nos pregunta cuándo puede quemar y qué puede cortar. Y lo hacen reconociendo que existen normas que regulan sus ocios y aprovechamientos y al mismo tiempo reconociendo en nosotros a aquellos que las hacemos cumplir y en su caso y a la vez, a aquellos que podemos denunciar por su incumplimiento. Eso es ser reconocernos como un policía medioambiental.
AEAFMA decidió ya dos veces en sendas Asambleas utilizar ese término para identificar a los Agentes Forestales y Medioambientales. El último Congreso de Agentes Forestales estableció como causa y fin ese uso. Es pues sencillo entender que las estrategias de AEAFMA y, en este caso, de CCOO son absolutamente divergentes y por tanto las tan repetidas y “queridas” unidades de acción bien pudieran ser contraproducentes.
CCOO, al menos en Madrid, tiene entre sus propósitos volver a la Consejería de Medio Ambiente. Entiende además a nivel estatal, y así lo ha dicho públicamente, que no debemos ser una organización policial. Le parece un error creerse un Cuerpo policial y aventura además que nunca lo seremos.
Desde UNPOLF no vamos a entrar en un debate que entendemos propio de hace cincuenta años. Ni queremos volver al redil representado por aquellos que siendo protagonistas de la gestión forestal se olvidaron de hacerlo, pervirtieron la protección medioambiental en su beneficio y colocaron a los Agentes Forestales prácticamente en la indigencia.
Preguntemos a la SEO, en cualquier caso, si quiere a los Agentes Forestales dedicados a la protección con medios adecuados, con regulación jurídica suficiente, con buenas estructuras administrativas o por el contrario prefiere auxiliares de presuntos técnicos. Para entendernos y no llevar la situación a un equívoco. ¿Prefiere la SEO a un policía medioambiental o a un auxiliar técnico?
Inmediatamente, alguno de los que lean este escrito, sino todos, saltará y dirá: Eh, que nosotros somos las dos cosas. COOORRECCTO. Pero…
  • El premio nos lo han dado por ser policías.
  • Las funciones policiales son propias y a ellas se les han añadido funciones auxiliares aprovechando un recurso de la Administración.
  • No conocemos a auxiliares a los que se les haya aplicado el camino contrario.
  • Nuestros complementos específicos no se alimentan de las funciones auxiliares.
  • Las funciones auxiliares se contemplan en nuestra Ley como tales y precisamente por ello quedan a gusto del que las ostenta y así, ocurre lo ya conocido.
  • Las funciones policiales son propias y las atribuciones para desarrollarlas además de ser necesarias nos han permitido mantenernos como colectivo, como cuerpo y ser hoy Agentes Forestales.
  • Las funciones policiales nos permiten una dependencia jerárquica administrativa propia, sea esta posteriormente mejor o peor.
  • Desterremos, por último, la convicción de algunos acerca del conocimiento técnico de los Agentes Forestales. Lo separan en dos, por interés y como si se pudiera hacer, y otorgan sin disimulo el cien por cien de la sabiduría medioambiental a nuestra calidad de auxiliar técnico y el cero por cien a la de policía. Como si aquel fuera el listo y este el tonto. Como si aquel fuera uno y este otro, siendo el mismo. Como si el hecho de ser policía implicara el desconocimiento. Así alguno, eleva el dicho: “Sí, si, nosotros somos policías pero además aportamos valor añadido y conocimiento”. El grado del último sustantivo es inversamente proporcional al uso de la frase.
Somos una policía medioambiental con conocimientos evidentes en la materia sobre la que estamos especializados como policías.

En fin, entendemos en UNPOLF que el camino de AEAFMA es claro y abierto. Se lee en el suelo, como si de una carrera ciclista se tratara, policía medioambiental. Aquella otra organización que observe lo mismo, bienvenida. Aquella que entienda otra cosa, que busque otro camino pero que piense hacia donde le lleva.

Hemos visto y leído fotografías y textos de reuniones de CCOO con la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil) en la que estaban presentes Agentes Forestales del mencionado sindicato y en la que se ha firmado un Protocolo de Colaboración. Entre lo acordado se publicitaban cursos de formación profesional policial. Están en su derecho de hacerlo, aunque sea con aquellos que impiden en el Ministerio del Interior y Justicia nuestro crecimiento jurídico, en los organismos 112 nuestra inclusión operativa, en Castilla-La Mancha el uso de rotativos policiales. En fin, tiene lógica visto desde el desprecio a la policía medioambiental pero a nosotros, los de UNPOLF, “nos cuesta verlo y aceptarlo”.