21 de junio de 2013

ESTRATEGIA FORESTAL

Hace escasamente dos meses tenía lugar el II Congreso Nacional de Agentes Forestales y Medioambientales en Toledo. Las conclusiones del Congreso son ya bien conocidas por todos pero no lo son el día a día, los debates producidos, las ideas generadas, las discusiones, las situaciones observadas. 

AEAFMA fue protagonista máximo en la organización del evento junto a la Asociación de Castilla-La Mancha. Los compañeros de esta Comunidad están padeciendo la terrible gestión de un gobierno que entiende el medio ambiente como una molestia y por tanto, aquellos que deben ser garantes de ese medio, a sus ojos, vienen a ser lo mismo. 

Así pues, se realizó un Congreso en tierra quemada y eso ya no es un buen principio. Cabía la posibilidad de revertir la situación y que mejor oportunidad que ese propio Congreso pero esa ocasión se antojaba casi imposible y, además, y por si acaso, ya se encargaron algunos de los nuestros de evitarla. Se situó el Congreso, por esto, y tal vez porque a algunos les interesaba o porque a otros les van estos juegos, en un panorama político que nos hace enorme daño y que nada produce salvo nuestra propia división. Lo cierto es que andamos siempre con lo mismo y el Congreso fue fiel reflejo de ello. Nuestros avances son escasos y se combinan con retrocesos varios. 

Se sonroja uno cuando observa como nos basta tener a alguien a quien hacer responsable y como a partir de ahí se acaba cualquier estrategia para poner fin a nuestros males. Sufre uno cuando descubre felices a compañeros que creen haber hecho el bien dinamitando las pocas, o muy escasas, posibilidades de sacar la cabeza del colectivo castellano-manchego. Se regocijan tomando algo en el bar y enseñándose las fotos del acto perturbador. Y a la pregunta de ¿y ahora qué?, responden con otro trago. Observa uno, ya no sorprendido, los aplausos entusiastas cuando termina de hablar el político embaucador. Sonríe uno, con risa tonta, cuando es el propio Agente, representante de alta alcurnia, el que, embobado, propone a ese o a aquel político como capaz de arreglar todos los desplantes, todos los males. Se desespera uno cuando ese mismo representante es cogido en uno y dos renuncios y acuden prestos nuestros propios compañeros. Cuando se niega a nombrar el problema, y al enemigo, y al culpable conocido, y no pasa nada. Aplausos. El Agente desconocido, el toro. El político, el torero. La presidencia concediendo trofeos, la plaza aclamando al diestro. Algo incomprensible porque todos, excepto el torero, son Agentes Forestales. Al final, muere el toro. 

Un repaso a la geografía de este país no salva a partido político alguno. Unos más y otros menos, todos tienen muescas en nuestra contra. Y una mirada objetiva y crítica no puede comprender que la estrategia de los Agentes Forestales en época de tanto riesgo para la profesión sea la que es. AEAFMA debe reconocerse por su importancia. Debe comprender cuanto de grande es. Y debe entender que es ella quien genera ideas y quien dirige estrategias. Sin embargo, AEAFMA ha decidido acompañar y no a cualquiera. Repetimos, acompañar, que no acompañarse. Ha decidido regalar sus 1600 asociados a una táctica equivocada, aquella que ha entendido que el arreglo de nuestros males está en el juego de oposición política cuando eso no nos sirve de nada, y a los hechos nos remitimos. Nuestros problemas como profesión se encuentran en el Ministerio del Interior y en un dominio absoluto de este órgano por parte de un colectivo policial conocido. Y la política, del signo que sea, a su servicio, no al del medio ambiente, no al de la eficacia. Nuestros males como profesión se encuentran en un desdén evidente de gobiernos de todo signo político hacia el medio ambiente. Es este medio aquella “maría” de las asignaturas que antaño teníamos. Unos, algunos partidos políticos, abiertamente se disponen en contra de todo lo medioambiental, otros partidos disimulan pero practican lo mismo, algunos lo utilizan en su bien y no le devuelven nada. Pero todos, sin excepción, tienen otras prioridades. Nuestros problemas como profesión continúan cuando algunos de nuestros órganos de representación son seducidos por ellos, los partidos, o cuando se lanzan directamente a sus brazos sin pudor. Los hechos posteriores no les sonrojan, y la crítica les sirve, únicamente, para fomentar un odio interno que tramitan siempre del mismo modo. Determinados compañeros serán ya sus enemigos. Y los señalarán, curiosamente, con consignas políticas contrarias y extremas a las que ellos defienden. Así creen justificar sus actos y sin embargo no se dan cuenta que se están definiendo, que están asumiendo su equivocación, que están reconociendo con esas injustas y vulgares definiciones que lo que vienen practicando es precisamente política. Se han posicionado al servicio de nada. Ese es su mayor error y con ellos nos arrastran. Hacen seguidismo de los que habría que huir.

La semana pasada una Proposición no de Ley que propuso UPyD fue rechazada por el PP, el PSOE y CiU. Y fue ignorada por IP y CC. Y la proposición decía algo tan natural como: 

 1. Instar al Gobierno a que elabore una Ley Básica, que regule las competencias, atribuciones y demás características comunes de los Agentes Forestales de las distintas Administraciones, entre las que se reconozca, respete y potencie su condición de Agentes de la Autoridad y sus funciones de policía administrativa y judicial ambiental y sus funciones de emergencias. 
2. Instar al Gobierno a coordinarse con el resto de Administraciones públicas para la creación a nivel nacional, de un marco jurídico homogéneo para todos los Cuerpo/Escalas de Agentes Forestales/ Medioambientales/ Rurales del territorio nacional, que establezca los criterios esenciales de organización y funcionamiento de dicho colectivo funcionarial, independientemente de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre prestando servicio, haciendo posible su movilidad entre las distintas Comunidades Autónomas. 
3. Impulsar la elaboración de una Estrategia Nacional de Agentes Forestales desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente y desde aquellas entidades con competencias medioambientales.
4. Realizar una acción coordinada con las Comunidades Autónomas para conseguir una integración real del colectivo en el Servicio de Emergencias 112.»

Es cierto que la política decidirá y más cierto aún que hay que influir cuanto se pueda en esa decisión. Pero la estrategia a seguir no debe ser alinearse en un frente que nos utilizará y del que no sacaremos rédito. 

AEAFMA no puede entregarse por nada. AEAFMA debe entender que su estrategia es la de todos los Agentes Forestales. Debe liderarla. Estrategia suya y a partir de ahí, si lo considera necesario, deberá buscar otras uniones puntuales. El planteamiento de reivindicaciones debe ser profesional, con ideas ya votadas y asumidas en las Asambleas de AEAFMA. Nadie ha dado el sí a la prestación de nuestro nombre para réditos políticos de terceros sin contrapartidas. 

Es el momento de que los representantes de AEAFMA empiecen a pensar que la representación de la Asociación la debe hacer todo su capital humano. Qué mejor ocasión que este año para estudiar la primera concentración de Agentes Forestales de este país. En Madrid y ante el Ministerio del Interior. Con el escudo de la Asociación, con la reivindicación de una gran profesión. La seguridad medioambiental de este país solo puede estar completa si los Agentes Forestales participamos en ella como protagonistas. Lo estamos haciendo día a día y no se nos reconoce. Nuestro trabajo debe estar recompensado al más alto nivel normativo. Concentración y Notas de Prensa claras y evidentes que expliquen cuál es el problema, cuál es la situación, dónde está ese problema y cual es la solución. Debe hacerse ya la denuncia abierta de lo que ya es público y notorio, lo que tantas veces se nos ha repetido en el Ministerio del Interior. Lo que no se atrevió a nombrar político alguno en el II Congreso pero que vinieron a reconocer con su propia vergüenza. Esa frase que ya conocemos. “Es que la Guardia Civil no quiere”. Aquí sí, con Notas de Prensa. Aquí es donde otras grandes organizaciones generales de representación pueden y deben ayudar. Aquí es donde podemos comprobar el grado de complicidad de ellas hacia nosotros. Que mejor ocasión que esta para demostrar que también están al servicio de los Agentes Forestales y no al revés. Que gran oportunidad para enfrentar a ese potente Cuerpo la opinión favorable de estas dos grandes organizaciones.

Y en la bandera de AEAFMA sus propuestas profesionales, votadas y asumidas por la Asamblea;  la denominación genérica de POLICÍA MEDIOAMBIENTAL y como tal su necesaria inclusión en la LEY DE FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD.