3 de febrero de 2012

Los miedos y las sombras

UNPOLF tiene ya mes y medio de vida. Como nuevo sindicato ha expresado sin tapujos sus ideas básicas. Ha mostrado sus Estatutos y un Decálogo genérico de pretensiones.
Como recién llegado ha recibido todo tipo de atenciones y desconsideraciones, que de todo ha habido. De estas últimas algunas desagradables que únicamente califican al que las hace. De aquellas, adhesiones y curiosidad.


Lo más curioso de UNPOLF es la paradoja que representa su pretensión general y la reacción suscitada en muchos Agentes Forestales. Les parece extraño a muchos compañeros observar que un sindicato próximo pide el desarrollo de la Ley 1/2002. No parecen reconocerse en esa Ley. A partir de ahí, decenas de preguntas nos asaltan, pero una es sustancial. ¿Quién está equivocado?

La relectura de la Ley que obliga y defiende a los Agentes Forestales indica claramente que las propuestas de UNPOLF son como mínimo, entendibles. Con poco más, asumibles. La pregunta sigue en el aire y la contestación queda para el ejercicio individual de cada Agente. Eso sí, hagámoslo con la Ley 1/2002 en la memoria.
UNPOLF tiene su espacio que es el de todos. Resulta chocante publicitar el sindicato de la policía forestal y que inmediatamente determinadas voces de aquí y allá renieguen de sus propuestas. Es sorprendente porque esas voces emanan de policías forestales, llámense Agentes Forestales o como prefieran autodenominarse. Y es el espacio de todos del que precisamente abominan y del que pretenden alejarse.
Y además, y más importante, es el único espacio propio que tenemos. Pero es extraordinario. “Únicamente” necesita desarrollo. Porque si no lo tiene dejará de ser importante y una cascada de sucesos nos atrapará sin que podamos reaccionar.
UNPOLF se ha puesto al lado de la realidad y para ello se ha enfrentado, nada más nacer, a aquello que estaba y está establecido. El miedo, la desgana, la apatía, la indolencia. Poderosas todas. Tanto poder tienen y tanto representan que a toda costa quieren mantenerlo. Por eso, cuando UNPOLF se plantea enfrentarse a ese poder, o se le pretende eliminar o al menos tacharle de extravagante, de extremo. Las sombras generando miedo.



UNPOLF pide el desarrollo de las funciones propias de los Agentes Forestales. Nada más, diríamos los afiliados al sindicato. Nada menos parecen pensar aquellos que no se creen esta profesión o no la profesan como deben.



Estamos a vuestra disposición.