8 de enero de 2012

Un único camino, policía forestal.


Llegan de nuevo los debates al colectivo de Agentes Forestales (policías forestales en adelante). Llegan de nuevo pero son los viejos debates de siempre. Que si pistola, que si hábitats prioritarios, que sí, que no, que caiga un chaparrón y a ver como nos enfrentamos a él.
El desarrollo y puesta en funcionamiento a plena capacidad del Cuerpo de Agentes Forestales únicamente tiene un camino por recorrer, uno. No hay más. La única duda que puede plantearse es si se recorre o no. Esa duda se plantea hoy en día tanto entre los propios policías forestales como en la Administración que nos dirige. A nuestro entender, la duda ofende. No recorrerlo implica consecuencias graves. Es cierto que ese camino a transitar puede tener paradas. Bien está que cojamos algún fruto de los árboles aledaños, que prestemos atención a la corta de leñas, que observemos en el tránsito algún animalito. Pero hemos de seguir andando.

Lentamente, desde hace ya unos años, este colectivo ha ido caminando hacia lo que es. Algunos no parecen darse cuenta, otros se hacen los remolones, a otros no les gusta nada y ponen trabas a la marcha pero… no se ha dejado de avanzar. Paso a paso, en una única dirección y en un único sentido.
Otros caminos no se pueden seguir porque estamos imposibilitados legalmente para ello y además, curiosamente, se han ido cerrando incluso para aquellos que pretendían marcarnos como obligatorio su propio camino. Encontramos el nuestro, que existía, amplio, con algunas ocupaciones, es cierto, pero propuesto por y para el policía forestal.
Así pues, UNPOLF tiene claro lo que debería ser lo más fácil y a alguno le resulta tremendamente complicado. Recorrer el camino que marcan nuestras competencias. Recorrerlo sin ataduras propias, nos bastan las ajenas.
Es este un colectivo curiosamente heterogéneo y evidentemente no lo debería ser. Normas hay que unifican nuestras funciones pero falta otro punto fundamental y eso se sustancia en Jefatura y en más altas esferas.
Decididos ya y puestos en marcha unos pocos necesitamos la ayuda de muchos más. Y entre todos aquellos que tengamos, por fin, ganas de labrarnos un futuro propio tendremos que exigir a la Administración un Proyecto de desarrollo y exigencia funcional para el Cuerpo de Agentes Forestales en aquello que son nuestras funciones propias y en las necesidades que se deriven de todo ello. No pedimos un gasto económico, pedimos un gasto mental, exclusivamente.
Para los descreídos, recordarles de nuevo que los pasos dados por el colectivo son claros y demuestran qué camino se recorre. Ley del Cuerpo, Ley de Montes, jefes propios, NIP, placa identificativa policial, uniforme, vehículos, denuncias, atestados, etc. Y sí, también otras cosas que ya teníamos. Pero allí ha estado el avance, ahí está el camino.
Surgen debates continuos que algunos entienden atrevidos por encontrar un o una protagonista que será, si llega el caso, una posible consecuencia del recorrido completo de ese camino policial. Así se hace camino, mirando lejos, pero es evidente que hay aún otros muchos pasos que dar anteriormente.
UNPOLF propone, en una Legislatura extremadamente difícil por lo económico, un avance organizativo y un desarrollo funcional que permita la plena utilización del Cuerpo y la prestación del mejor de los servicios a los ciudadanos madrileños. Y pide a la Consejera de Presidencia que se implique directamente en ello.
Llámenlo como quieran pero no hay nada más necesario en el futuro de la policía forestal madrileña.