29 de diciembre de 2011

DECÁLOGO DE UNPOLF - AGENTES FORESTALES MADRID

1.    Una profesión con futuro.
En la Comunidad de Madrid el ejercicio de la profesión “Agente Forestal” se realiza a través del cumplimiento de la Ley 1/2002, de creación del Cuerpo de Agentes Forestales. En ella se detallan, una a una, las funciones a realizar por sus miembros y se establecen las potestades jurídicas que poseen para poder llevar a efecto aquellas.
Estas funciones son básicamente policiales, relativas al control, custodia, vigilancia y protección del monte madrileño, sus especies de flora y fauna y cualquier actividad que se realice en él.

Quedan relegadas pero no ausentes otro tipo de funciones que tienen que ver con la gestión del medio natural en las que los Agentes prestan apoyo pero no son funciones propias.La necesidad de la protección medioambiental, la evidente y gran superficie natural de la Comunidad de Madrid y la vasta normativa ambiental que deben cumplir los ciudadanos y por la que deben velar los Agentes Forestales colocan a éstos en una situación necesaria. En un momento en el que la Administración pública tiende a adelgazar sus presupuestos y su personal, la seguridad ambiental no puede sufrir menoscabo alguno.
La presencia de personal funcionario que ejerza esas funciones policiales es indispensable por lo que representan, por su propio ejercicio, por las responsabilidades que conlleva y por los resultados a obtener, en los que mucho tienen que decir la prevención y la coacción ante el delito o la infracción administrativa. 
Es necesaria una apuesta fuerte por el Cuerpo de Agentes Forestales que determine finalmente la prestación del mejor de los servicios al ciudadano madrileño. Las funciones y potestades que ya existen deben ponerse claramente en práctica y deben obviarse las taras propuestas por otro Cuerpo estatal que desempeña funciones semejantes. No es el momento de oponer corporativismos interesados y sí la ocasión de disponer de aquello que es propio, que está intrínsecamente ordenado en la legislación autonómica de la Comunidad de Madrid.

2.    Una profesión que preste un servicio público evidente.
La Comunidad de Madrid posee una gran riqueza natural. Gran parte de su territorio está protegido y en él abundan especies de flora y fauna de gran importancia. En ese medio se practican, además, numerosas actividades lúdicas, socio-recreativas, y lo hacen decenas de miles de ciudadanos madrileños.
La protección del medio natural madrileño, la seguridad de ese medio ambiente y de los propios ciudadanos, el control de las actividades realizadas y la conciliación de todas ellas, es y debe ser uno de los objetivos de la Administración madrileña.
Ese servicio lo presta el Cuerpo de Agentes Forestales como fuerza policial y conforme a la Resolución 690 del Consejo de Europa (1979) relativo a la Declaración sobre la policía como un servicio público esencial y necesario.

3.    Una idea clara de la profesión.
Establecidos los principales parámetros de la profesión, ésta se debe desempeñar en todo su contenido y es fundamental que aquellos que la ejercen y aquellos que la posibilitan sean los primeros en saber qué y cuánto tienen que hacer. Incluso deben saber, en algunos casos, lo que son.
El Agente Forestal desarrolla y ejerce un servicio policial. Como tal, debe disponer de medios adecuados que hoy se obvian por conveniencia y acomodo, debe disponer de una organización y estructura de trabajo policial y no de un entramado escaso y obsoleto que sirve únicamente para esconder la incapacidad de los que debían ser responsables de su desarrollo.
El propio Agente está obligado a conocer lo que es, sin tapujos ni reservas. Es un policía forestal o medioambiental, con gran responsabilidad por lo que debe tratar y ejercer. No es otra cosa y ya es mucho. Desde la perspectiva de lo que se es, se puede saber lo que se quiere y lo que se pretende. Desde el autoengaño inicial, únicamente se puede tergiversar la profesión, desprestigiarla y acabar con ella.
La Administración, por otro lado, debe alentar la imagen profesional de los Agentes Forestales porque de esta manera facilitará su labor y por tanto, la propia que tiene encomendada en su Estatuto.

4.    Un marco jurídico adecuado.
Si bien son evidentes por necesarias y por estar claramente expresadas las potestades jurídicas de los Agentes Forestales, últimamente, determinadas acciones, vienen demostrando que ciertos intereses corporativistas las ponen en duda. Parece no ser suficiente que se expongan de forma diáfana en normas varias, parece no valer que se utilicen desde hace ya más de 135 años.
La transferencia de competencias y personal a las Comunidades autónomas permitió una distinta forma de ver lo mismo. Los diversos Cuerpos o colectivos de Agentes Forestales que nacieron como uno solo y se dispersaron de diecisiete formas distintas están hoy pagando esa variedad.
 Es necesario un marco jurídico adecuado que revitalice esas potestades y las haga comunes. Bien podría hacerse a través de una Ley Orgánica estatal, bien con una modificación de la Ley 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o en su caso, con definiciones propias de cada Comunidad como se precisará en el punto 10 de este Decálogo de pretensiones.
Por otro lado, en nuestra Comunidad, se precisa un desarrollo normativo que sirva como base del desempeño de la profesión de Agente Forestal y, a la vez, como control de su ejercicio. La necesidad de un Reglamento para el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid es imperiosa.

5.    Una conciliación de la normativa ambiental, de la Administración Pública y del ciudadano.
La enorme y vasta tarea de conocer toda la normativa medioambiental existente no compete únicamente al Agente Forestal. Es este uno de los problemas fundamentales que encuentra el Agente.
Desde hace treinta años la protección medioambiental ha crecido de forma vertiginosa. Las normas se multiplican y hoy se protege fauna, mañana, flora y pasado determinado terreno o espacio natural. La Unión Europea ha entendido la protección medioambiental como un pilar básico de su gestión. Los Estados miembros y, en el caso de España, sus Comunidades Autónomas, han recogido y traspuesto esa normativa y en ocasiones la han incrementado aún más.
La Fiscalía española viene desarrollándose poco a poco respecto a los delitos medioambientales. De forma lenta pero inexorable va creciendo y especializándose.
Existen Cuerpos autonómicos dedicados expresamente a la protección del medio natural y también existe un Cuerpo estatal con las mismas intenciones.
Sin embargo existe un evidente vacío, un terreno movedizo, que no permite el completo contacto de todas las partes. Y uno de los lados más débiles, el del Agente Forestal, acaba pagando esa situación.
La normativa ambiental protege directamente el medio natural pero indirectamente impide muchos otros “desarrollos” entendidos, a veces, por necesarios por Administración y ciudadanos.
La práctica y el acatamiento de la normativa ambiental no resultan sencillos a muchos ciudadanos que no han dispuesto de una educación medioambiental adecuada. La propia Administración desconoce, en ocasiones, el efecto medioambiental de sus actos y cuando llega el caso y enfrenta determinado interés administrativo con normativa ambiental se produce un choque del que no siempre sale bien parado el medio ambiente.
Lo cierto es que esa normativa existe y más cierto aún es que la propia Administración debe cumplirla. Lo cierto es que el Agente Forestal vela por su cumplimiento y así debe acatarlo el ciudadano. Los problemas, que existen, en ningún caso puede solucionarlos el Agente, que tiene tal vez la tarea más ingrata pero más sencilla, cumplir con su trabajo.

6.    Una posición elevada del Agente Forestal dentro de la Administración.
Es por lo mencionado anteriormente por lo que el Agente Forestal debe pasar de ser un “estorbo”, en determinadas ocasiones, a ser un funcionario considerado.
Es cierto que eso es mucho decir y más en una época como la actual donde los funcionarios tienen todas las de perder. No parece valer ya nada salvar una vida, traer al mundo un niño, arriesgar la propia vida en determinadas catástrofes o proteger la naturaleza. La Administración se hace daño a sí misma no valorando lo que tiene, no creciendo con aquello que dispone.
No se introduce este sindicato en una crítica hacia una forma de gobernar. Allá cada cual. No vamos a entrar en debates de si la Administración Pública tiene que gestionar más o menos. No estamos en ello. Pero si exigimos a nuestra Administración que aprecie lo que ofrece, y que lo venda bien. Porque nuestra labor es esencial y únicamente puede prestarse desde la Administración Pública.

7.    Una formación propia.
La formación es un elemento básico e indispensable para el desarrollo profesional y personal de los recursos humanos que desempeñan su actividad en la Comunidad de Madrid. Esto lo dice la propia Comunidad en su Acuerdo Sectorial.

El Cuerpo de Agentes Forestales debe disponer de una línea propia de formación. No soportaría elevados costes. Existe el lugar, la Academia de Policías de la Comunidad de Madrid y existen ya líneas de formación abiertas que bien pueden adaptarse a nuestras necesidades.
La formación debe ser exigente y entrar de lleno en la carrera administrativa de los miembros del Cuerpo. Se debe dar antes, en el momento de aprobar la oposición, y durante el desempeño de las funciones del Agente.
No solo recibir, también ofrecer. Sería interesante que la Administración abriera un Programa de Educación Ambiental en colegios y centros educativos en el que participara activamente el Cuerpo de Agentes Forestales.

8.    Nuestro Sindicato. Debate sindical constante.
El diálogo y el debate permanente deben dirigir a nuestro sindicato. El respeto entre compañeros, la más activa y democrática participación y un proyecto sindical único deben representarnos.
El Proyecto sindical es el contrato que firmamos todos los afiliados a este sindicato y que renovamos cuando así lo entendemos conveniente. Junto a los más genéricos Estatutos servirán como base de crecimiento y entendimiento.

9.    Nuestro Sindicato. Un alejamiento claro de posiciones políticas.
La independencia, el diálogo y la negociación sin compromisos son los pilares básicos de la actuación de la Unión de Policías Forestales (en adelante UNPOLF).
En UNPOLF no caben los posicionamientos políticos, únicamente los profesionales. Menos aún, las conveniencias particulares y los intereses espurios tendrán cabida en nuestra forma de actuar.
UNPLOF no es un sindicato al uso actual. Es gratuito, con voluntad de actuación conjunta, sin determinismos individuales y alejado de las actuaciones sindicales vigentes más cercanas a visiones empresariales o incluso militares.

10. Cuerpo Especial Forestal dentro de la Policía Autonómica Madrileña.
La Comunidad de  Madrid bien podría ejercer una de sus potestades modificando su Estatuto de Autonomía. La posible creación de una policía autonómica madrileña propia no es algo nuevo. A menudo encontramos noticias al respecto ya vengan de opiniones particulares o de la propia Administración.
Proponemos la creación de esa Policía Autonómica y lo hacemos bajo el conocimiento que respecto al medio ambiente tenemos. Bajo ese prisma es necesaria.
Dejamos para los competentes la posibilidad de una policía autonómica genérica pero adelantamos su creación bajo una especialidad. No tendría coste económico alguno y abriría la puerta a futuras necesidades.
La Comunidad de Madrid comenzaría una obra que puede ser necesaria en un futuro sin obligaciones, sin gastos. Y esa obra no comenzaría por el tejado, no. Ya tiene cimientos desde hace 135 años y ocuparía un pequeño pero importante lugar.
La Policía Forestal de la Comunidad de Madrid es un camino perfectamente transitable que hace camino al andar.